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Dicen que a veces es necesario alejarse de una persona para conocer su valía. Hay quien también piensa que hasta que no nos falta alguien con quien hemos convivido mucho tiempo, no apreciamos lo que de esa persona hemos recibido a lo largo de los años. Estas opiniones son aplicables no solo a las personas sino además, a las cosas. Los aficionados y no tan aficionados al fútbol en Badajoz, vienen disfrutando desde hace poco tiempo de una instalación deportiva envidiable. Y nosotros, partícipes de la alegría por ese Nuevo Vivero, queremos tener presente al Viejo Vivero. Un campo que a lo largo de decenas de años ha sido escenario para la interpretación de todo tipo de fútbol. Nacido de la donación de un amante del fútbol, para el fútbol y para la ciudad. Defendido durante fechas trágicas de guerra, por quienes amaban el fútbol, cerrado en principio por cercas de madera. Vió levantarse, poco a poco, en su entorno, gradas que iban creciendo a medida que el Vivero, con sus años, se mostraba como lugar de encuentro donde se mezclaban pasiones e ilusiones de unos ciudadanos por unos colores que les representaban: el C. D. Badajoz.

Quiso demostrar, el Viejo Vivero, su inconformismo con lo que Él mismo ofrecía y albergó el Trofeo Ibérico para demostrar que su siempre bien valorado césped, podía ser alfombra para borceguíes desde los que el fútbol pudiera mostrarse como arte, y permitió que los mejores equipos del mundo y por tanto los mejores jugadores, se explayaran en la demostración artística que consiguen ofrecer solamente algunos privilegiados. En sus reducidos y viejos vestuarios enjugó lágrimas profundas de impotencia y decepción. Se abrazo con los triunfadores, susurrándoles al oído que allí hubo quien lloró por los mismos colores. Se vistió de negro, llenando el regazo de sus gradas de profundo dolor, cuando en su ciudad se cebó la tragedia con inundaciones que provocaron la muerte y la desolación. Se vistió de blanco, cuando en su césped, alevines de grandes figuras, pisaron por primera vez la hierba disputando el Semana Santa.

 

El campo de El Vivero, historia viva
del C.D. Badajoz.

 

Escuchó pacientemente canciones, himnos, gritos de ánimo, protestas, alientos y críticas. Permitió que las visitas le robaran, en alguna ocasión, las joyas que con celo albergaba todos los años para la alegría de los suyos: los puntos que celosa y ferozmente hacia defender por los que vestían de blanquinegros. En su tolerancia, adquirida con los años, permitió la celebración de alegrías ajenas a costa de las lágrimas propias. Permitió con complicidad que se besara su césped en señal de agradecimiento, que se pateara de rabia e incluso, en los últimos años, algún advenedizo, se permitiera criticar sus arrugas y canas, sin valorar lo que a través de su historia ha sido generosidad. Fue condescendiente al permitir cambiar sobre su césped los cánticos de fútbol por los de algún artista de postín, que necesitado de espacios y grandeza se permitió usurparle su función. Ha servido de colchón, para los botes de unos aficionados que alegres, comparaban su fortaleza con la de la grada. Eludió tratamientos a pesar de sus enfermedades, con algún pronóstico equivocado como el de la aluminosis. Superó vendavales y temporales que en la última etapa de su vida le dejaron maltrecho.

Hace poco tiempo, uno de los cantantes de postín que eligió a nuestro abuelo Vivero como escenario, Julio Iglesias, cantaba aquello de "caballo quiere sabana porque esta viejo y cansao... Cuando el amor llega así de esta manera, nadie tiene la culpa..." Viejo y cansado nuestro abuelo Vivero, sigue enamorado del fútbol, y de hecho tras entregar su legado a su primogénito, ya con las comodidades que reclama la vida de hoy, se reservó y reivindicó el derecho de seguir ofreciéndose para enseñar que es esto del fútbol. Se quedó con los más pequeños, con los que el fútbol representa una ilusión de vida, con los que les queda todo que aprender en este deporte. Confiamos en tus manos, Viejo Vivero, lo más importante que tenemos: nuestro futuro. Abuelo, no mueras nunca, Sigue desde tu experiencia, enseñándonos lo que es el fútbol en toda su dimensión.

Prohibido su reproducción o publicación,
salvo autorización del autor del presente historial.
Recopilación: José Espinosa Cordón.

    
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